BERTRAND RUSSELL ELOGIO DE LA OCIOSIDAD PDF

Antes de presentar mis propios argumentos en favor de la pereza, tengo que refutar uno que no puedo aceptar. Lo que olvida la gente que dice tales cosas es que un hombre suele gastar lo que gana, y al gastar genera empleo. El verdadero malvado, desde este punto de vista, es el hombre que ahorra. Nada de esto pasa de lo preliminar. Para esta clase de trabajo no se requiere el conocimiento de los temas acerca de los cuales ha de darse consejo, sino el conocimiento del arte de hablar y escribir persuasivamente, es decir, del arte de la propaganda. Al principio, era la fuerza lo que los obligaba a producir y entregar el excedente.

Author:Gardagor Bazahn
Country:Benin
Language:English (Spanish)
Genre:Business
Published (Last):23 August 2009
Pages:90
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Antes de presentar mis propios argumentos en favor de la pereza, tengo que refutar uno que no puedo aceptar. Lo que olvida la gente que dice tales cosas es que un hombre suele gastar lo que gana, y al gastar genera empleo. El verdadero malvado, desde este punto de vista, es el hombre que ahorra. Nada de esto pasa de lo preliminar. Para esta clase de trabajo no se requiere el conocimiento de los temas acerca de los cuales ha de darse consejo, sino el conocimiento del arte de hablar y escribir persuasivamente, es decir, del arte de la propaganda.

Al principio, era la fuerza lo que los obliga-ba a producir y entregar el excedente. Esto se hizo evidente durante la guerra. Porque el trabajo es un deber, y un hombre no debe recibir salarios proporcionados a lo que ha producido, sino proporcionados a su virtud, demostrada por su laboriosidad.

Tomemos un ejemplo. De este modo, queda asegurado que el inevitable tiempo libre produzca miseria por todas partes, en lugar de ser una fuente de felicidad universal.

La idea de que el pobre deba disponer de tiempo libre siempre ha sido escandalosa para los ricos. Todo ser humano, necesariamente, consume en el curso de su vida cierto volumen del producto del trabajo humano. En esta medida, el deber de trabajar ha de ser admitido; pero solamente en esta medida. La actitud de las clases gobernantes, y especialmente de aquellas que dirigen la propaganda educativa respecto del tema de la dignidad del trabajo, es casi exactamente la misma que las clases gobernantes de todo el mundo han predicado siempre a los llamados pobres honrados.

Laboriosidad, sobriedad, buena voluntici. Una cosa similar ha ocurrido en Rusia por lo que se refiere al trabajo manual. En la actualidad, posiblemente, todo ello sea para bien. En Occidente tenemos varias maneras de tratar este problema. La otra es el nuevo placer del mecanismo, que nos hace deleitarnos en los cambios asombrosamente inteligentes que podemos producir en la superficie de la tierra. Ninguno de esos motivos tiene gran atractivo para el que de verdad trabaja. Consideran el trabajo como debe ser considerado como un medio necesario para ganarse el sustento, y, sea cual fuere la felicidad que puedan disfrutar, la obtienen en sus horas de ocio.

En un sentido amplio, se sostiene que, ganar dinero es bueno mientras que gastarlo es malo. Teniendo en cuenta que son dos aspectos de la misma transaccion, esto es absurdo; del mismo modo que podriamos sostener que las llaves son buenas, pero que los ojos de las cerraduras son malos. Cuando propongo que las horas de trabajo sean reducidas a cuatro, no intento decir que todo el tiempo restante deba necesariamente malgastarse en puras frivolidades.

No pienso especialmente en la clase de cosas que pudieran considerarse pedantes. Sin la clase ociosa, la humanidad nunca hubiese salido de la barbarie. El sistema de una clase ociosa hereditaria sin obligaciones era, sin embargo, extraordinariamente ruinoso. Esto representa un gran adelanto, pero tiene ciertos inconvenientes.

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